Akrasia
Edgar Chavez
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La bestia no se guarda,
reta la mirada a quien le mire de frente.
Desgarra con pasión a propios mientras devora a extraños.
La bestia arde.
La bestia agrieta el silencio,
estira los momentos de una manera impiadosa
y gruñe el cuerpo como laringe de lobo.
La bestia mata.
No hay refugio, no descansa,
se arrastra por la sombra, destila sangre y furia.
Sus garras rasgan sueños, su aliento quema el alba
La bestia reina.
La bestia no promete
su hambre es un abismo que traga luz y miedos por igual
desnuda las entrañas de quien osa invocarla
La bestia vive.